miércoles, 26 de agosto de 2026

Limpieza de piezas, ¿sí o no?

 En esta ocasión, vamos a tratar un tema en el que encontrarás a coleccionistas que digan que NI SE TE OCURRA limpiar una pieza histórica y otros, en los que me encuentro, pensamos que DEPENDE mucho de la limpieza que le hagamos, la pieza y de muchos factores

Lo que suelen decir los coleccionistas que no quieren limpiar las piezas es que pierden valor, que pierden la pátina, etc, etc. 

¿Algo que discutir a eso? NO, tienen toda la razón. Ahora bien, ¿Qué es pátina y qué es directamente porquería adherida?. Ahí es donde algunos de nosotros pensamos que las piezas sí permiten cierta limpieza, y para ello, vamos a ver una pieza que recientemente he adquirido para ver cómo queda antes y después, y además analizar hasta qué punto una pieza permite su limpieza

En este caso, se trata de una insignia de partido del tipo Liliputh, que adquirí recientemente, y que estaba en este estado



 Para la inmensa mayoría de los coleccionista, la pieza está perfecta, y efectivamente, podemos comprobar en las imágenes que no parecen que estén mal del todo, pero si lo analizamos con un pequeño microscopio, podemos detectar que esas marcas que vemos, sobre todo en el reverso, es sencillamente suciedad adherida, no pátina

 


 Así que, desde mi modesto entender, considero que la pieza tiene margen de mejora, así que voy a explicar, paso a paso, lo que he realizado para mejorar el aspecto del reverso (el anverso no necesita tocarlo, si acaso, abrillantarlo suavemente con un paño suave).

Lo primero que hice fue ponerlo durante unas horas en un recipiente con agua y jabón con el fin de suavizar la posible suciedad que pudiera tener.


 Pasadas esas horas, limpio suavemente con un paño lo más suave posible, con el fin de eliminar la suciedad más accesible


 Simplemente con esto, hemos mejorado bastante el aspecto del reverso, pero hay ciertas zonas de difícil acceso, o bien entre las letras o símbolos, que es más complicado su limpieza, así que lo que hacemos es, en primer lugar, fijarla en algún dispositivo que nos permita una limpieza más profunda

Existe en el mercado este tipo de fijaciones, muy baratas, pero que nos permite trabajar con ambas manos de una forma muy cómoda


 Y ahora, vamos a utilizar herramientas que nos permita trabajar con este tipo de materiales y no generen ningún tipo de daño. Después de probar con varias herramientas, para mí, la más fácil y segura es este tipo de palillos de bambú


 Consta de una parte más fina, para poder acceder a sitios más pequeños, y una parte plana en el otro extremo, que nos permite "limpiar" sin rayar. El microscopio permite trabajar con una pantalla, lo que hace muy cómodo el trabajar


 Se podría ser mucho más agresivo pero el riesgo de causar algún daño, aunque sea pequeño, aumenta, y en estos casos y más en una pieza con tal buena calidad no interesa. Si la pieza está muy dañada, sí que se puede ser más agresivo porque no suelen tener mucho valor si están muy oxidadas, pero si solo es limpieza, recomiendo sí limpiarla pero sin usar productos ni herramientas que puedan dañar

Y ahora, mostraremos un antes y un después, para comparar si vale la pena

 

 Creo que la segunda es mejor, no le hemos causado el más mínimo daño y todavía tiene muchísimo margen si seguimos limpiando, sobre todo en la parte izquierda, cosa que haré cuando saque algo más de tiempo

Eso sí, por favor, no usar productos abrasivos, ni herramientas metálicas ni lijas que rayen la pieza. Agua, madera, paños suaves y mucha, mucha, mucha paciencia 

 

 

martes, 5 de mayo de 2026

Las Medallas de la Guerra de las Flores

Entre 1938 y 1939, el Tercer Reich instituyó una serie de condecoraciones oficiales destinadas a conmemorar lo que la propaganda alemana presentó como una expansión “pacífica” del Estado alemán en Europa Central. 

Estas condecoraciones, conocidas popularmente como las medallas de la “Guerra de las Flores”, se concedieron con motivo de tres anexiones territoriales realizadas sin resistencia militar directa: Austria, los Sudetes y el territorio de Memel. 

 

Aunque hoy su valor económico es limitado, su importancia histórica es considerable, ya que marcan el camino directo hacia el estallido de la Segunda Guerra Mundial. 

Contexto histórico

Tras llegar al poder en 1933, Adolf Hitler se propuso consolidar su control interno y reconstruir las Fuerzas Armadas alemanas, en clara violación del Tratado de Versalles. Paralelamente, desarrolló una política exterior basada en la presión diplomática y la amenaza militar, aprovechando la pasividad de las potencias occidentales. La estrategia del apaciguamiento, adoptada especialmente por Reino Unido y Francia, permitió a Alemania avanzar paso a paso sin una respuesta armada inmediata.

Las primeras anexiones se produjeron en un ambiente cuidadosamente preparado: presencia de minorías germanoparlantes, agitación política interna, ultimátums diplomáticos y una intensa labor propagandística. Cuando las tropas alemanas entraron en estos territorios, fueron recibidas con música, banderas y flores, de ahí el nombre con el que se conoce a estas operaciones. 

La Medalla de la Anexión de Austria (13 de marzo de 1938)


La Medalla Conmemorativa del 13 de marzo de 1938 (Medaille zur Erinnerung an den 13. März 1938) fue la primera de una serie de condecoraciones instituidas por el Tercer Reich para celebrar la expansión territorial alemana previa a la Segunda Guerra Mundial. Fue creada oficialmente el 1 de mayo de 1938 con el objetivo de conmemorar la incorporación de Austria al Reich alemán, un acontecimiento conocido como el "Anschluss."

 La normativa de entrega de esta medalla viene en la "Verordnung über die Stiftung der Medaille zur Erinnerung an den 13. März 1938" (Ordenanza sobre la institución de la Medalla para conmemorar el 13 de marzo de 1938). La ordenanza fue publicada en el Reichsgesetzblatt Teil I (Boletín Oficial del Reich, Parte I), el 1 de mayo de 1938, nº 68


Contexto político y militar

Aunque Alemania y Austria habían firmado en 1936 un acuerdo que garantizaba la independencia austriaca, Adolf Hitler nunca renunció a su objetivo de integrar Austria en una “Gran Alemania”. La presión diplomática y política se intensificó a comienzos de 1938, culminando en la reunión del 12 de febrero de 1938 entre Hitler y el canciller austriaco Kurt von Schuschnigg en Berchtesgaden. En este encuentro, Alemania impuso duras condiciones bajo la amenaza explícita de una intervención militar.

Ante la convocatoria de un plebiscito austriaco previsto para el 13 de marzo de 1938, que podía haber puesto en peligro los planes alemanes, Hitler lanzó un ultimátum. El referéndum fue cancelado y, el 12 de marzo, tropas de la Wehrmacht cruzaron la frontera austriaca sin encontrar resistencia. Posteriormente, ya bajo control alemán, se celebró un nuevo plebiscito que mostró un apoyo mayoritario —en un contexto claramente condicionado— a la anexión.

La propaganda del régimen presentó esta operación como una unión “natural” y pacífica entre pueblos hermanos, iniciando así lo que posteriormente se denominaría la “Guerra de las Flores”, en referencia a la recepción festiva de las tropas alemanas.

Descripción de la medalla

La medalla presenta un elaborado diseño alegórico, característico del simbolismo del régimen nazi y obra del profesor Richard Klein, uno de los principales diseñadores de insignias oficiales del periodo.

Anverso: muestra dos figuras masculinas. La figura situada sobre un podio, portando la bandera con la esvástica, representa a Alemania; esta ayuda a ascender a una segunda figura, que simboliza a Austria, la cual aparece rompiendo unas cadenas. La escena pretende representar la supuesta “liberación” y unión voluntaria de Austria al Reich.

Reverso: en el centro figura la fecha “13. März 1938”, rodeada por el lema “Ein Volk, Ein Reich, Ein Führer” (“Un pueblo, un Reich, un Führer”), uno de los lemas propagandísticos más utilizados por Hitler para reforzar la idea de unidad nacional y liderazgo único.

Características técnicas

  • Material: aleación metálica (latón o tombak) con acabado plateado; existen también variantes con acabado en bronce.
  • Peso: aproximadamente 14,26 gramos
  • Diámetro: 3,22 cm
  • Cinta: roja, con tres finas franjas en los bordes en el orden blanco‑negro‑blanco, un diseño distintivo que se repetiría, con variantes, en las medallas posteriores de la serie.

La medalla se llevaba en el lado izquierdo del pecho, después de las condecoraciones militares, y podía lucirse tanto en su cinta completa como en forma de pasador de diario.

Concesión y significado histórico

La Medalla de la Anexión de Austria se concedió a civiles y militares que hubieran participado o contribuido a la anexión: miembros del NSDAP austriaco, funcionarios alemanes, personal de la Wehrmacht y de las SS que intervinieron en la operación. En total se otorgaron 318.689 medallas, cesando su concesión a finales de 1940.

Desde el punto de vista histórico, esta condecoración es especialmente significativa por haber sido la primera de las tres medallas de la llamada Guerra de las Flores. Simboliza el inicio de una cadena de expansiones “sin derramamiento de sangre” que alentaron una peligrosa confianza en la diplomacia del apaciguamiento y que, lejos de asegurar la paz, prepararon el terreno para el estallido de la guerra en 1939.

La Medalla de la Anexión de los Sudetes (1 de octubre de 1938)

La Medalla Conmemorativa del 1 de octubre de 1938 (Medaille zur Erinnerung an den 1. Oktober 1938) fue la segunda de las denominadas medallas de la “Guerra de las Flores”. Fue instituida oficialmente el 18 de octubre de 1938 para conmemorar la incorporación del territorio de los Sudetes al Reich alemán, una anexión que supuso un paso decisivo en la desintegración del Estado checoslovaco y en la escalada política que conduciría a la Segunda Guerra Mundial.

 Contexto histórico y político

Los Sudetes constituían una región fronteriza de Bohemia y Moravia con más de tres millones de habitantes germanoparlantes. Tras la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Saint‑Germain‑en‑Laye (1919) incorporó esta zona a la recién creada Checoslovaquia, una decisión que generó un profundo resentimiento en amplios sectores nacionalistas alemanes.

Durante la década de 1930, Alemania utilizó la supuesta persecución de la minoría alemana como argumento político para justificar sus reivindicaciones territoriales. Adolf Hitler presentó la anexión de los Sudetes como una cuestión de autodeterminación, mientras aplicaba una intensa presión diplomática respaldada por la amenaza militar.

El momento culminante llegó con la Conferencia de Múnich, celebrada el 29 de septiembre de 1938, en la que Reino Unido, Francia, Italia y Alemania acordaron ceder los Sudetes a Alemania sin la participación del gobierno checoslovaco. Pocas jornadas después, el 1 de octubre de 1938, las tropas alemanas entraron en la región sin oposición armada, siendo recibidas nuevamente con banderas, música y flores, en un escenario cuidadosamente explotado por la propaganda nazi.

Aunque Hitler aseguró entonces que esta sería su última reclamación territorial en Europa, apenas seis meses más tarde Alemania ocuparía el resto de Checoslovaquia, demostrando el carácter eminentemente táctico de aquellas promesas.

Concesión de la medalla

La medalla fue concedida a funcionarios civiles alemanes y sudetes, así como a miembros de la Wehrmacht y de las SS que participaron directamente en la ocupación del territorio. Posteriormente, la concesión se amplió a aquellos efectivos que intervinieron en la ocupación de Bohemia y Moravia el 15 de marzo de 1939.

La entrega de la condecoración se mantuvo hasta el 1 de diciembre de 1939, alcanzando una cifra aproximada de 1.162.617 medallas otorgadas, lo que refleja tanto la magnitud política del acontecimiento como el uso propagandístico masivo de esta distinción.

Diseño y características

La Medalla del 1 de octubre de 1938 comparte el mismo diseño de anverso que la Medalla del 13 de marzo de 1938 para Austria, obra del profesor Richard Klein:

Anverso: dos figuras masculinas rompen simbólicamente las cadenas de la opresión, con una bandera nacional desplegada al fondo y el águila alemana situada en la parte inferior del diseño, sujetando una corona con la esvástica en su centro. La escena alude a la supuesta “liberación” de los sudetes germanos.
Reverso: muestra en el centro la fecha “1. Oktober 1938”, rodeada por la inscripción “Ein Volk, Ein Reich, Ein Führer”, con pequeñas esvásticas separando las palabras del lema.

Datos técnicos

  • Material: aleación metálica acuñada, con acabado bronceado
  • Diámetro: aproximadamente 3,2 cm
  • Peso de la medalla: alrededor de 19 gramos
  • Cinta: compuesta por cinco franjas verticales, con dos finas franjas blancas en los bordes exteriores, seguidas de dos franjas negras, y una franja roja central

La medalla podía portarse en su cinta completa o en forma de pasador de diario, y solía aparecer integrada en barras de condecoraciones junto a la Cruz de Hierro y otras distinciones de servicio.

La Barra del Castillo de Praga

 El 1 de mayo de 1939 se instituyó una barra adicional (Spange “Prager Burg” o Barra del Castillo de Praga) destinada a quienes, habiendo recibido la Medalla de los Sudetes, participaron también en la ocupación posterior de Bohemia y Moravia. Esta barra de bronce representaba el perfil del Castillo de Praga y se fijaba sobre la cinta de la medalla original.

Se concedieron aproximadamente 134.563 barras, lo que la convierte en un elemento distintivo de interés tanto histórico como coleccionista.

Significado histórico

La Medalla de la Anexión de los Sudetes ocupa un lugar central dentro de la serie de la Guerra de las Flores. Simboliza el punto culminante de la política de apaciguamiento occidental y demuestra cómo una combinación de presión diplomática, propaganda y amenaza militar permitió a Alemania alterar el mapa europeo sin resistencia armada inmediata.

Lejos de representar una solución pacífica duradera, la anexión de los Sudetes aceleró el colapso del orden internacional de entreguerras y abrió la puerta directa a la ocupación total de Checoslovaquia y, finalmente, al estallido de la guerra en septiembre de 1939.

La Medalla del Retorno de Memel (22 de marzo de 1939)

La Medalla Conmemorativa por el Retorno de Memel (Medaille zur Erinnerung an die Heimkehr des Memellandes, 22 de marzo de 1939) fue la tercera y última de las condecoraciones conocidas como medallas de la “Guerra de las Flores”. Fue instituida el 1 de mayo de 1939 para conmemorar la anexión del territorio de Memel (actual Klaipėda) al Reich alemán, y constituye el episodio final de las expansiones territoriales “sin derramamiento de sangre” realizadas por Alemania antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Contexto histórico y político

El territorio de Memel, situado en la costa del Báltico, había formado parte de Prusia Oriental hasta el final de la Primera Guerra Mundial. Tras el conflicto, y como consecuencia de los tratados internacionales, la región fue separada de Alemania y finalmente incorporada a Lituania en 1924, aunque conservó una población mayoritariamente germanoparlante.

Tras la ocupación alemana de Praga el 15 de marzo de 1939, la situación en Memel se volvió crítica. Dirigentes locales pro‑alemanes, encabezados por Ernst Neumann, intensificaron la presión política y social para exigir el retorno del territorio al Reich. El 20 de marzo de 1939, el gobierno alemán presentó un ultimátum a Lituania: si Memel no era devuelta de inmediato, Alemania recurriría a la fuerza.

Ante la ausencia de apoyos internacionales y para evitar un conflicto armado, Lituania aceptó las condiciones alemanas. El 22 de marzo de 1939, se firmó un acuerdo mediante el cual Memel fue devuelta al Reich alemán a cambio de ciertas concesiones económicas. Al día siguiente, 23 de marzo, tropas alemanas entraron en la ciudad y el territorio sin resistencia armada. Memel quedó integrada en el distrito de Gumbinnen, dentro de la provincia de Prusia Oriental.

Institución y concesión de la medalla

Para conmemorar este acontecimiento, el régimen aprobó la creación de la medalla el 1 de mayo de 1939. Fue concedida hasta el 31 de diciembre de 1940, con un total aproximado de 31.322 ejemplares otorgados, lo que la convierte en la menos común de las tres medallas de la serie.


 La condecoración se entregó a personal militar, político y civil que se hubiera distinguido en las acciones relacionadas con la reincorporación del territorio al Reich. El decreto de concesión, firmado por Adolf Hitler junto con altos cargos del Estado y de las Fuerzas Armadas, subrayaba que la medalla era una expresión visible de gratitud por los servicios prestados en la reunificación de Memel con Alemania.

Diseño y simbolismo

La Medalla de Memel fue diseñada por el profesor Richard Klein, igual que las dos condecoraciones anteriores. El anverso es idéntico al de las medallas de Austria y de los Sudetes, con dos figuras masculinas representadas de forma alegórica:

Una figura situada sobre un pedestal simboliza al Gran Reich Alemán.
La segunda figura, que es ayudada a ascender, representa al territorio de Memel regresando “al hogar”.

A diferencia de las otras dos medallas, el reverso presenta un diseño específico. En el centro figura la inscripción:

“Zur Erinnerung an die Heimkehr des Memellandes 22. März 1939” 
(“Para conmemorar el regreso del territorio de Memel, 22 de marzo de 1939”)

La inscripción está rodeada por una corona de hojas de roble, símbolo tradicional de fortaleza y continuidad en la iconografía alemana.
Características técnicas

  • Material: bronce acuñado
  • Peso: aproximadamente 15,5 gramos
  • Diámetro: 3,22 cm
  • Cinta: compuesta por franjas blanca‑verde‑roja, colores asociados históricamente a la región de Memel y a Lituania prusiana

La medalla se llevaba en el lado izquierdo del pecho, suspendida de su cinta, y podía integrarse también en pasadores de diario o de gala junto a otras condecoraciones.

Variantes y aspecto coleccionista

Desde el punto de vista del coleccionismo, la Medalla de Memel es especialmente interesante por la existencia de variantes legítimas de cuño, siendo la más conocida la denominada “G inclinada tipo 1”, fabricada por la Hauptmünzamt de Berlín. Esta variante se distingue por una alta calidad de definición en los detalles —manos, dedos, hojas de roble y figuras— y por pequeñas particularidades en el trazado de algunas letras.

La relativa escasez de la medalla ha propiciado la aparición de numerosas copias modernas, lo que hace imprescindible un examen cuidadoso de los detalles de acuñación, el borde y la calidad general del relieve.

Significado histórico

La Medalla del Retorno de Memel cierra el ciclo de las anexiones “pacíficas” del Tercer Reich. A diferencia del Anschluss o de los Sudetes, esta acción se produjo apenas meses antes del inicio de la guerra, cuando ya resultaba evidente que la política exterior alemana no se conformaría con revisiones territoriales limitadas.

Desde una perspectiva histórica, la medalla simboliza el último éxito sin combate directo del expansionismo alemán y constituye un preludio inmediato del conflicto total que estallaría en septiembre de 1939 con la invasión de Polonia.

Valor histórico y significado

Aunque estas medallas no destacan por su rareza ni por su valor económico, poseen un alto valor documental e histórico. Representan una fase crucial del expansionismo alemán previo a la guerra y permiten comprender cómo el régimen utilizó las condecoraciones como herramienta de legitimación política y propaganda. Lejos de simbolizar una paz duradera, estas “victorias sin sangre” allanaron el camino para el conflicto armado que estallaría en septiembre de 1939 con la invasión de Polonia. 

Para el investigador y el coleccionista, estas piezas ofrecen una ventana directa a los mecanismos simbólicos y políticos del periodo de entreguerras, y recuerdan cómo decisiones diplomáticas aparentemente menores tuvieron consecuencias históricas de enorme alcance.

Identificación, autenticidad y conservación

Desde el punto de vista del coleccionismo histórico‑militar, las llamadas medallas de la Guerra de las Flores ocupan una posición particular. No destacan por su rareza ni por su alto valor económico, pero sí por su valor documental, su carga simbólica y por ser testigos materiales directos de la política expansionista alemana previa a la Segunda Guerra Mundial.

Autenticidad y copias

Todas las medallas de esta serie fueron ampliamente reproducidas, tanto durante el Tercer Reich como en décadas posteriores, lo que hace imprescindible un mínimo criterio de identificación:

Calidad del relieve: las piezas originales presentan un relieve limpio y bien definido, especialmente en los rostros y en el tratamiento de las figuras del anverso. Las copias suelen mostrar rasgos borrosos o excesivamente planos.

Bordes y acabado: las medallas originales están acuñadas, no fundidas. La presencia de líneas de molde, rebabas visibles o un borde irregular es un claro indicio de reproducción.

Peso y material: aunque existen variaciones, la mayoría están fabricadas en aleación de latón o tombak, con acabados plateados o bronceados. Las copias suelen presentar pesos incorrectos o aleaciones pobres.

Detalles concretos: en el caso de la Medalla del Retorno de Memel, ciertas copias modernas se identifican por rasgos muy característicos en el rostro de las figuras del anverso, fácilmente distinguibles tras una comparación visual.

Es importante destacar que algunas variaciones legítimas existen, incluso dentro de las piezas originales, como diferencias menores en el tamaño de letras o en ciertos detalles del cuño. Estas variaciones de fabricación no deben confundirse automáticamente con falsificaciones.

Documentación y concesión

Muchas medallas se entregaron acompañadas de un documento de concesión (Urkunde) con el nombre del condecorado y, en ocasiones, su unidad o cargo. Aunque la presencia del documento incrementa el interés historiográfico del conjunto, la gran cantidad de concesiones hace que tampoco estos documentos sean raros en sí mismos.

Desde el punto de vista del coleccionista, los conjuntos medalla + cinta original + documento tienen más valor histórico que las piezas sueltas, especialmente cuando se puede trazar la procedencia.
Barras y combinaciones

Es habitual encontrar estas medallas montadas en barras de gala o barras de diario, a menudo junto a:

  • la Cruz de Hierro de 2.ª Clase,
  • medallas de servicio de la Wehrmacht,
  • otras condecoraciones de campaña tempranas.

La Barra del Castillo de Praga, asociada a la medalla de los Sudetes, merece una atención especial: solo se concedía a quienes habían participado tanto en la ocupación del territorio como en la posterior anexión de Bohemia y Moravia. Su presencia correctamente montada en una cinta es un elemento de interés añadido.

Conservación y enfoque histórico

Estas piezas no deben valorarse únicamente por su aspecto material. Su verdadero interés reside en el contexto histórico que representan. En coleccionismo responsable, resulta esencial:

  • conservarlas sin modificaciones,
  • evitar limpiezas agresivas,
  • y documentar, en la medida de lo posible, su procedencia.

Más allá del coleccionismo, estas medallas son un recordatorio tangible de cómo la propaganda, la diplomacia y los símbolos oficiales fueron utilizados para normalizar una expansión territorial que, en apenas unos meses, desembocaría en una guerra total.

lunes, 30 de marzo de 2026

Agujas de insignias de partido

 Muchos coleccionistas creen conocer si una insignia de partido es o no original basándose únicamente en la aguja que lleve, cosa que considero que es un error por lo que a continuación voy a intentar explicar.

Una cosa en la que prácticamente está de acuerdo es que las bases de aguja del tipo ataúd son falsas. 

  

Estas insignias nos las vamos a encontrar, generalmente en este tipo de insignias (muestra Ges.Gesch. y el RZM, pero sin especificar el nombre o número de fabricante), en insignias con marcaje M1/128, M1/129, Deutsche Erwache 1933 y Heil Hitler 1933, aunque la podemos encontrar en otras, aunque es menos habitual

 


 

¿Puede ser que algún coleccionista compre este tipo de aguja y la pegue en una original? Sí, pero sería un error gravísimo ya que se trata de una aguja que no corresponde a la época de la insignia y es estropear una insignia original

Ahora bien, las agujas era el punto débil de estas insignias y era muy habitual que se dañaran, por lo que vamos a encontrar en muchísimas ocasiones insignias "reparadas" en época con mayor o menor acierto. 

En algunos casos,  lo que hacían es soldar una aguja que no corresponde con el fabricante. Aunque lo hagan muy bien, se suele notar (se puede ver en la parte superior de la base restos de la nueva soldadura)

 

En otros casos, pasó por manos menos expertas y lo que aseguró es que esa aguja no se volviera a desprender, lo que hace en muchos casos que sea complicado ni siquiera identificar el fabricante de la insignia  

 

 

Pero aunque hablemos de insignias originales con agujas de época, tampoco podemos ser puristas, sobre todo antes de la implantación definitiva del RZM (1935) en el que se obligó a cierta uniformidad dentro de unos límites, el uso fue muy diverso. Poner aquí todos los modelos de agujas en este período sería enorme, y como ejemplo, os enseño anuncio de época donde se muestran algunos de los modelos de aguja que se ofrecían

En este anuncio vemos que este fabricante ofrece agujas de diferentes tamaños, para que los que los distintos fabricantes pudieran ponerlas en sus insignias

En estos otros anuncios, incluso podemos ver algunos de los modelos ofertados


 


 Algunas de estas insignias las podemos encontrar habitualmente en insignias tempranas (antes de 1929)

Otro anuncio donde podemos ver más agujas


 Esto es debido a que muchos fabricantes adquirían a terceros (como les llama Jo Rivett en su libro "The Party Badge", subcontratistas) para sus insignias, mientras otro fabricantes sí tenían la capacidad de fabricar ambos. 

Es por esto que la insignia no debería ser como un elemento claramente identificador de la originalidad o no de una insignia de partido a excepción en casi todos los casos de aguja de ataúd, que esa es claramente posterior al conflicto

 

 

 


sábado, 22 de noviembre de 2025

Concesiones de la Cruz al Mérito de Guerra (Das Kriegsverdienst Kreuz)

 En una entrada anterior mostré las diferentes insignias, tanto de primera como de segunda clase, de la KVK (Kriegsverdienst Kreuz) así como la medalla al mérito

Estas insignias se entregaban mediante una concesión, y es esto lo que os quiero mostrar. 

Por tanto, siguiendo el mismo patrón que con las medallas, quiero mostraros las concesiones de cada una de ellas.

Hay que aclarar que existen diversos documentos para cada una de las insignias y esto lo podemos ver en casi todas las concesiones de insignias alemanas, ya que en algunos casos se entregaron "im felde", es decir, en el propio campo de batalla, se entregaban con la concesión o incluso se podía enviar a la viuda, y tampoco es raro que simplemente se trate de un documento mecanografiado y firmado por algún oficial, a la espera de la entrega "oficial"

KVK 2ª con espadas


 Muchas de estas concesiones tienen un tamaño A5 y por norma general suele ir firmada por el mando superior de la división (General) aunque podemos ver casos en que lo puede firmar un Coronel (Oberst) como en el ejemplo que podemos ver en la imagen superior

Como vemos, se indicaba el rango del militar al que se le otorgaba la concesión, a que unidad pertenecía (en este caso, al estado mayor de la  326 división de infantería). En la parte inferior viene donde se firmo dicha concesión (Div.Gef.St o Divisions-Gefechtsstand, que se traduce como “Puesto de mando de la división” o “Estado Mayor de Combate de la División”.)

 Por último, se puede ver el sello de la unidad y a la derecha, la firma del oficial. En el caso que mostramos, se trata del coronel Erwin Kaschner

Este documento en concreto es interesante porque esta división combatió en Normandía, en concreto se movió desde el paso de Calais para intentar contener el avance americano en la zona de Saint-Lô, siendo destruida ese mismo mes y reconstruida posteriormente como una División de Volksgranadiers.  Este cabo primero (Obergefreiten) sobrevivió a dicha destrucción de su unidad y recibió posteriormente dicha concesión

En esta ocasión, se puede apreciar lo comentado anteriormente. Esta concesión se entregó "Im Felde", es decir, en el campo de combate, y se entregó por parte del Generalmajor Walter Wessel a un teniente (leutnant) de la 12ª Panzer División. 


 Por último, de esta insignia os quiero mostrar otra concesión, en este caso NO firmada sino con el sello del Mariscal de Campo Von Manstein. Es raro, aunque no imposible, encontrar la firma manual de mariscales de campo o generales de muy alta graduación y solían utilizar sellos, aunque sí solían ser ellos quienes "avalaban" esta concesión


 Hay gente que duda este sello lo pusiera Von Manstein personalmente pero hay que indicar que en muchas ocasiones veremos esto mismo o sin la firma, pero debajo firmado por algún subalterno, indicando que se hace "por omisión o por ausencia" del mismo

KVK 1ª con espadas

 En este caso, vemos una concesión para una KVK de primera clase, teniendo las mismas características que podemos ver en la anterior


 KVK 2ª sin espadas

 La concesión de la insignia de 2ª clase sin espadas es diferente. Lo primero que nos damos cuenta es que no aparece la insignia sino el águila alemana y tampoco lo entrega el ejército (no lleva espadas) 

 


  Pero además, esta insignia tiene algunos aspectos que la hace muy interesante. En primer lugar, a quien se concedió. Se trata del director adjunto del museo de Linz, aunque en 1944, también dirigió brevemente la sucursal de Viena del Reichsamt für Bodenforschung y había fundado previamente la sucursal en Linz. También dirigió brevemente el Museo Estatal del Alto Austria

Fue el responsable geólogo de la construcción de carreteras en Noruega y Grecia, por lo que puede considerarse que estaba muy bien considerado en el régimen nazi

Pero si algo confirma esto es donde se creó este documento y es el el cuartel general de Führer, en Berlín. La fecha también es muy interesante ya que fue a final de enero de 1945, cuando Hitler se instaló en el mismo para ya no salir nunca más de él

 Kriegsverdienstmedaille

 La tercera concesión es para la "hermana pobre", que se trataba de la medalla al mérito de guerra. En este caso se entregó a un empleado técnico del municipio  de Burghausen