martes, 5 de mayo de 2026

Las Medallas de la Guerra de las Flores

Entre 1938 y 1939, el Tercer Reich instituyó una serie de condecoraciones oficiales destinadas a conmemorar lo que la propaganda alemana presentó como una expansión “pacífica” del Estado alemán en Europa Central. 

Estas condecoraciones, conocidas popularmente como las medallas de la “Guerra de las Flores”, se concedieron con motivo de tres anexiones territoriales realizadas sin resistencia militar directa: Austria, los Sudetes y el territorio de Memel. 

 

Aunque hoy su valor económico es limitado, su importancia histórica es considerable, ya que marcan el camino directo hacia el estallido de la Segunda Guerra Mundial. 

Contexto histórico

Tras llegar al poder en 1933, Adolf Hitler se propuso consolidar su control interno y reconstruir las Fuerzas Armadas alemanas, en clara violación del Tratado de Versalles. Paralelamente, desarrolló una política exterior basada en la presión diplomática y la amenaza militar, aprovechando la pasividad de las potencias occidentales. La estrategia del apaciguamiento, adoptada especialmente por Reino Unido y Francia, permitió a Alemania avanzar paso a paso sin una respuesta armada inmediata.

Las primeras anexiones se produjeron en un ambiente cuidadosamente preparado: presencia de minorías germanoparlantes, agitación política interna, ultimátums diplomáticos y una intensa labor propagandística. Cuando las tropas alemanas entraron en estos territorios, fueron recibidas con música, banderas y flores, de ahí el nombre con el que se conoce a estas operaciones. 

La Medalla de la Anexión de Austria (13 de marzo de 1938)


La Medalla Conmemorativa del 13 de marzo de 1938 (Medaille zur Erinnerung an den 13. März 1938) fue la primera de una serie de condecoraciones instituidas por el Tercer Reich para celebrar la expansión territorial alemana previa a la Segunda Guerra Mundial. Fue creada oficialmente el 1 de mayo de 1938 con el objetivo de conmemorar la incorporación de Austria al Reich alemán, un acontecimiento conocido como el "Anschluss."

 La normativa de entrega de esta medalla viene en la "Verordnung über die Stiftung der Medaille zur Erinnerung an den 13. März 1938" (Ordenanza sobre la institución de la Medalla para conmemorar el 13 de marzo de 1938). La ordenanza fue publicada en el Reichsgesetzblatt Teil I (Boletín Oficial del Reich, Parte I), el 1 de mayo de 1938, nº 68


Contexto político y militar

Aunque Alemania y Austria habían firmado en 1936 un acuerdo que garantizaba la independencia austriaca, Adolf Hitler nunca renunció a su objetivo de integrar Austria en una “Gran Alemania”. La presión diplomática y política se intensificó a comienzos de 1938, culminando en la reunión del 12 de febrero de 1938 entre Hitler y el canciller austriaco Kurt von Schuschnigg en Berchtesgaden. En este encuentro, Alemania impuso duras condiciones bajo la amenaza explícita de una intervención militar.

Ante la convocatoria de un plebiscito austriaco previsto para el 13 de marzo de 1938, que podía haber puesto en peligro los planes alemanes, Hitler lanzó un ultimátum. El referéndum fue cancelado y, el 12 de marzo, tropas de la Wehrmacht cruzaron la frontera austriaca sin encontrar resistencia. Posteriormente, ya bajo control alemán, se celebró un nuevo plebiscito que mostró un apoyo mayoritario —en un contexto claramente condicionado— a la anexión.

La propaganda del régimen presentó esta operación como una unión “natural” y pacífica entre pueblos hermanos, iniciando así lo que posteriormente se denominaría la “Guerra de las Flores”, en referencia a la recepción festiva de las tropas alemanas.

Descripción de la medalla

La medalla presenta un elaborado diseño alegórico, característico del simbolismo del régimen nazi y obra del profesor Richard Klein, uno de los principales diseñadores de insignias oficiales del periodo.

Anverso: muestra dos figuras masculinas. La figura situada sobre un podio, portando la bandera con la esvástica, representa a Alemania; esta ayuda a ascender a una segunda figura, que simboliza a Austria, la cual aparece rompiendo unas cadenas. La escena pretende representar la supuesta “liberación” y unión voluntaria de Austria al Reich.

Reverso: en el centro figura la fecha “13. März 1938”, rodeada por el lema “Ein Volk, Ein Reich, Ein Führer” (“Un pueblo, un Reich, un Führer”), uno de los lemas propagandísticos más utilizados por Hitler para reforzar la idea de unidad nacional y liderazgo único.

Características técnicas

  • Material: aleación metálica (latón o tombak) con acabado plateado; existen también variantes con acabado en bronce.
  • Peso: aproximadamente 14,26 gramos
  • Diámetro: 3,22 cm
  • Cinta: roja, con tres finas franjas en los bordes en el orden blanco‑negro‑blanco, un diseño distintivo que se repetiría, con variantes, en las medallas posteriores de la serie.

La medalla se llevaba en el lado izquierdo del pecho, después de las condecoraciones militares, y podía lucirse tanto en su cinta completa como en forma de pasador de diario.

Concesión y significado histórico

La Medalla de la Anexión de Austria se concedió a civiles y militares que hubieran participado o contribuido a la anexión: miembros del NSDAP austriaco, funcionarios alemanes, personal de la Wehrmacht y de las SS que intervinieron en la operación. En total se otorgaron 318.689 medallas, cesando su concesión a finales de 1940.

Desde el punto de vista histórico, esta condecoración es especialmente significativa por haber sido la primera de las tres medallas de la llamada Guerra de las Flores. Simboliza el inicio de una cadena de expansiones “sin derramamiento de sangre” que alentaron una peligrosa confianza en la diplomacia del apaciguamiento y que, lejos de asegurar la paz, prepararon el terreno para el estallido de la guerra en 1939.

La Medalla de la Anexión de los Sudetes (1 de octubre de 1938)

La Medalla Conmemorativa del 1 de octubre de 1938 (Medaille zur Erinnerung an den 1. Oktober 1938) fue la segunda de las denominadas medallas de la “Guerra de las Flores”. Fue instituida oficialmente el 18 de octubre de 1938 para conmemorar la incorporación del territorio de los Sudetes al Reich alemán, una anexión que supuso un paso decisivo en la desintegración del Estado checoslovaco y en la escalada política que conduciría a la Segunda Guerra Mundial.

Contexto histórico y político

Los Sudetes constituían una región fronteriza de Bohemia y Moravia con más de tres millones de habitantes germanoparlantes. Tras la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Saint‑Germain‑en‑Laye (1919) incorporó esta zona a la recién creada Checoslovaquia, una decisión que generó un profundo resentimiento en amplios sectores nacionalistas alemanes.

Durante la década de 1930, Alemania utilizó la supuesta persecución de la minoría alemana como argumento político para justificar sus reivindicaciones territoriales. Adolf Hitler presentó la anexión de los Sudetes como una cuestión de autodeterminación, mientras aplicaba una intensa presión diplomática respaldada por la amenaza militar.

El momento culminante llegó con la Conferencia de Múnich, celebrada el 29 de septiembre de 1938, en la que Reino Unido, Francia, Italia y Alemania acordaron ceder los Sudetes a Alemania sin la participación del gobierno checoslovaco. Pocas jornadas después, el 1 de octubre de 1938, las tropas alemanas entraron en la región sin oposición armada, siendo recibidas nuevamente con banderas, música y flores, en un escenario cuidadosamente explotado por la propaganda nazi.

Aunque Hitler aseguró entonces que esta sería su última reclamación territorial en Europa, apenas seis meses más tarde Alemania ocuparía el resto de Checoslovaquia, demostrando el carácter eminentemente táctico de aquellas promesas.

Concesión de la medalla

La medalla fue concedida a funcionarios civiles alemanes y sudetes, así como a miembros de la Wehrmacht y de las SS que participaron directamente en la ocupación del territorio. Posteriormente, la concesión se amplió a aquellos efectivos que intervinieron en la ocupación de Bohemia y Moravia el 15 de marzo de 1939.

La entrega de la condecoración se mantuvo hasta el 1 de diciembre de 1939, alcanzando una cifra aproximada de 1.162.617 medallas otorgadas, lo que refleja tanto la magnitud política del acontecimiento como el uso propagandístico masivo de esta distinción.

Diseño y características

La Medalla del 1 de octubre de 1938 comparte el mismo diseño de anverso que la Medalla del 13 de marzo de 1938 para Austria, obra del profesor Richard Klein:

Anverso: dos figuras masculinas rompen simbólicamente las cadenas de la opresión, con una bandera nacional desplegada al fondo y el águila alemana situada en la parte inferior del diseño, sujetando una corona con la esvástica en su centro. La escena alude a la supuesta “liberación” de los sudetes germanos.
Reverso: muestra en el centro la fecha “1. Oktober 1938”, rodeada por la inscripción “Ein Volk, Ein Reich, Ein Führer”, con pequeñas esvásticas separando las palabras del lema.

Datos técnicos

  • Material: aleación metálica acuñada, con acabado bronceado
  • Diámetro: aproximadamente 3,2 cm
  • Peso de la medalla: alrededor de 19 gramos
  • Cinta: compuesta por cinco franjas verticales, con dos finas franjas blancas en los bordes exteriores, seguidas de dos franjas negras, y una franja roja central

La medalla podía portarse en su cinta completa o en forma de pasador de diario, y solía aparecer integrada en barras de condecoraciones junto a la Cruz de Hierro y otras distinciones de servicio.

La Barra del Castillo de Praga

 El 1 de mayo de 1939 se instituyó una barra adicional (Spange “Prager Burg” o Barra del Castillo de Praga) destinada a quienes, habiendo recibido la Medalla de los Sudetes, participaron también en la ocupación posterior de Bohemia y Moravia. Esta barra de bronce representaba el perfil del Castillo de Praga y se fijaba sobre la cinta de la medalla original.

Se concedieron aproximadamente 134.563 barras, lo que la convierte en un elemento distintivo de interés tanto histórico como coleccionista.

Significado histórico

La Medalla de la Anexión de los Sudetes ocupa un lugar central dentro de la serie de la Guerra de las Flores. Simboliza el punto culminante de la política de apaciguamiento occidental y demuestra cómo una combinación de presión diplomática, propaganda y amenaza militar permitió a Alemania alterar el mapa europeo sin resistencia armada inmediata.

Lejos de representar una solución pacífica duradera, la anexión de los Sudetes aceleró el colapso del orden internacional de entreguerras y abrió la puerta directa a la ocupación total de Checoslovaquia y, finalmente, al estallido de la guerra en septiembre de 1939.

La Medalla del Retorno de Memel (22 de marzo de 1939)

La Medalla Conmemorativa por el Retorno de Memel (Medaille zur Erinnerung an die Heimkehr des Memellandes, 22 de marzo de 1939) fue la tercera y última de las condecoraciones conocidas como medallas de la “Guerra de las Flores”. Fue instituida el 1 de mayo de 1939 para conmemorar la anexión del territorio de Memel (actual Klaipėda) al Reich alemán, y constituye el episodio final de las expansiones territoriales “sin derramamiento de sangre” realizadas por Alemania antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Contexto histórico y político

El territorio de Memel, situado en la costa del Báltico, había formado parte de Prusia Oriental hasta el final de la Primera Guerra Mundial. Tras el conflicto, y como consecuencia de los tratados internacionales, la región fue separada de Alemania y finalmente incorporada a Lituania en 1924, aunque conservó una población mayoritariamente germanoparlante.

Tras la ocupación alemana de Praga el 15 de marzo de 1939, la situación en Memel se volvió crítica. Dirigentes locales pro‑alemanes, encabezados por Ernst Neumann, intensificaron la presión política y social para exigir el retorno del territorio al Reich. El 20 de marzo de 1939, el gobierno alemán presentó un ultimátum a Lituania: si Memel no era devuelta de inmediato, Alemania recurriría a la fuerza.

Ante la ausencia de apoyos internacionales y para evitar un conflicto armado, Lituania aceptó las condiciones alemanas. El 22 de marzo de 1939, se firmó un acuerdo mediante el cual Memel fue devuelta al Reich alemán a cambio de ciertas concesiones económicas. Al día siguiente, 23 de marzo, tropas alemanas entraron en la ciudad y el territorio sin resistencia armada. Memel quedó integrada en el distrito de Gumbinnen, dentro de la provincia de Prusia Oriental.

Institución y concesión de la medalla

Para conmemorar este acontecimiento, el régimen aprobó la creación de la medalla el 1 de mayo de 1939. Fue concedida hasta el 31 de diciembre de 1940, con un total aproximado de 31.322 ejemplares otorgados, lo que la convierte en la menos común de las tres medallas de la serie.

La condecoración se entregó a personal militar, político y civil que se hubiera distinguido en las acciones relacionadas con la reincorporación del territorio al Reich. El decreto de concesión, firmado por Adolf Hitler junto con altos cargos del Estado y de las Fuerzas Armadas, subrayaba que la medalla era una expresión visible de gratitud por los servicios prestados en la reunificación de Memel con Alemania.

Diseño y simbolismo

La Medalla de Memel fue diseñada por el profesor Richard Klein, igual que las dos condecoraciones anteriores. El anverso es idéntico al de las medallas de Austria y de los Sudetes, con dos figuras masculinas representadas de forma alegórica:

Una figura situada sobre un pedestal simboliza al Gran Reich Alemán.
La segunda figura, que es ayudada a ascender, representa al territorio de Memel regresando “al hogar”.

A diferencia de las otras dos medallas, el reverso presenta un diseño específico. En el centro figura la inscripción:

“Zur Erinnerung an die Heimkehr des Memellandes 22. März 1939” 
(“Para conmemorar el regreso del territorio de Memel, 22 de marzo de 1939”)

La inscripción está rodeada por una corona de hojas de roble, símbolo tradicional de fortaleza y continuidad en la iconografía alemana.
Características técnicas

  • Material: bronce acuñado
  • Peso: aproximadamente 15,5 gramos
  • Diámetro: 3,22 cm
  • Cinta: compuesta por franjas blanca‑verde‑roja, colores asociados históricamente a la región de Memel y a Lituania prusiana

La medalla se llevaba en el lado izquierdo del pecho, suspendida de su cinta, y podía integrarse también en pasadores de diario o de gala junto a otras condecoraciones.

Variantes y aspecto coleccionista

Desde el punto de vista del coleccionismo, la Medalla de Memel es especialmente interesante por la existencia de variantes legítimas de cuño, siendo la más conocida la denominada “G inclinada tipo 1”, fabricada por la Hauptmünzamt de Berlín. Esta variante se distingue por una alta calidad de definición en los detalles —manos, dedos, hojas de roble y figuras— y por pequeñas particularidades en el trazado de algunas letras.

La relativa escasez de la medalla ha propiciado la aparición de numerosas copias modernas, lo que hace imprescindible un examen cuidadoso de los detalles de acuñación, el borde y la calidad general del relieve.

Significado histórico

La Medalla del Retorno de Memel cierra el ciclo de las anexiones “pacíficas” del Tercer Reich. A diferencia del Anschluss o de los Sudetes, esta acción se produjo apenas meses antes del inicio de la guerra, cuando ya resultaba evidente que la política exterior alemana no se conformaría con revisiones territoriales limitadas.

Desde una perspectiva histórica, la medalla simboliza el último éxito sin combate directo del expansionismo alemán y constituye un preludio inmediato del conflicto total que estallaría en septiembre de 1939 con la invasión de Polonia.

Valor histórico y significado

Aunque estas medallas no destacan por su rareza ni por su valor económico, poseen un alto valor documental e histórico. Representan una fase crucial del expansionismo alemán previo a la guerra y permiten comprender cómo el régimen utilizó las condecoraciones como herramienta de legitimación política y propaganda. Lejos de simbolizar una paz duradera, estas “victorias sin sangre” allanaron el camino para el conflicto armado que estallaría en septiembre de 1939 con la invasión de Polonia. 

Para el investigador y el coleccionista, estas piezas ofrecen una ventana directa a los mecanismos simbólicos y políticos del periodo de entreguerras, y recuerdan cómo decisiones diplomáticas aparentemente menores tuvieron consecuencias históricas de enorme alcance.

Identificación, autenticidad y conservación

Desde el punto de vista del coleccionismo histórico‑militar, las llamadas medallas de la Guerra de las Flores ocupan una posición particular. No destacan por su rareza ni por su alto valor económico, pero sí por su valor documental, su carga simbólica y por ser testigos materiales directos de la política expansionista alemana previa a la Segunda Guerra Mundial.

Autenticidad y copias

Todas las medallas de esta serie fueron ampliamente reproducidas, tanto durante el Tercer Reich como en décadas posteriores, lo que hace imprescindible un mínimo criterio de identificación:

Calidad del relieve: las piezas originales presentan un relieve limpio y bien definido, especialmente en los rostros y en el tratamiento de las figuras del anverso. Las copias suelen mostrar rasgos borrosos o excesivamente planos.

Bordes y acabado: las medallas originales están acuñadas, no fundidas. La presencia de líneas de molde, rebabas visibles o un borde irregular es un claro indicio de reproducción.

Peso y material: aunque existen variaciones, la mayoría están fabricadas en aleación de latón o tombak, con acabados plateados o bronceados. Las copias suelen presentar pesos incorrectos o aleaciones pobres.

Detalles concretos: en el caso de la Medalla del Retorno de Memel, ciertas copias modernas se identifican por rasgos muy característicos en el rostro de las figuras del anverso, fácilmente distinguibles tras una comparación visual.

Es importante destacar que algunas variaciones legítimas existen, incluso dentro de las piezas originales, como diferencias menores en el tamaño de letras o en ciertos detalles del cuño. Estas variaciones de fabricación no deben confundirse automáticamente con falsificaciones.

Documentación y concesión

Muchas medallas se entregaron acompañadas de un documento de concesión (Urkunde) con el nombre del condecorado y, en ocasiones, su unidad o cargo. Aunque la presencia del documento incrementa el interés historiográfico del conjunto, la gran cantidad de concesiones hace que tampoco estos documentos sean raros en sí mismos.

Desde el punto de vista del coleccionista, los conjuntos medalla + cinta original + documento tienen más valor histórico que las piezas sueltas, especialmente cuando se puede trazar la procedencia.
Barras y combinaciones

Es habitual encontrar estas medallas montadas en barras de gala o barras de diario, a menudo junto a:

  • la Cruz de Hierro de 2.ª Clase,
  • medallas de servicio de la Wehrmacht,
  • otras condecoraciones de campaña tempranas.

La Barra del Castillo de Praga, asociada a la medalla de los Sudetes, merece una atención especial: solo se concedía a quienes habían participado tanto en la ocupación del territorio como en la posterior anexión de Bohemia y Moravia. Su presencia correctamente montada en una cinta es un elemento de interés añadido.

Conservación y enfoque histórico

Estas piezas no deben valorarse únicamente por su aspecto material. Su verdadero interés reside en el contexto histórico que representan. En coleccionismo responsable, resulta esencial:

  • conservarlas sin modificaciones,
  • evitar limpiezas agresivas,
  • y documentar, en la medida de lo posible, su procedencia.

Más allá del coleccionismo, estas medallas son un recordatorio tangible de cómo la propaganda, la diplomacia y los símbolos oficiales fueron utilizados para normalizar una expansión territorial que, en apenas unos meses, desembocaría en una guerra total.